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Jair Cortés: Tres poemas cristianos

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Jair Cortés: Tres poemas cristianos

Círculo de poesía marzo 30, 2010
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 Jair Cortés

El poeta Jair Cortés (1977) nos presenta, a propósito de estos días, una serie de poemas religiosos.

 

 

PRIMER MISTERIO GOZOSO

 

Yo no fumaba

pero un día San Gabriel Arcángel,

poniendo las manos en mis hombros,

acercó su rostro a mi oído derecho

y dijo:

– Fuma,

dale humo al reino del Señor

y que nadie

advierta su presencia.

 

 

 

 

CRISTO DE CORCOVADO

 

En este camino no hubo comienzo:

esa pendiente es la prolongación del agua con la que lavaste tu cara,

de la luz que encendiste en la hora oscura cuando despertaste.

 

Asciendes. Te elevas entre los vivos.

 

Lenguas. Idiomas encontrados de repente,

puestos en el mismo vagón para mezclarse con el aire.

 

Ya en la cumbre,

Sus brazos se abren encima de las nubes para recibirte:

para recibirte

para recibirte

y llegas.

 

Cada piedra, vocablos pétreos, ojos incrustados que relumbran.

Sus brazos están abiertos para recibirte,

a ti, que llegas con los labios cosidos al pasaporte

y no sabes cómo, qué tan grande, cuál meridiano,

quién como Él, que tiene los brazos abiertos y dice:

MIRA, mira lo que yo miro,

esta maravilla

también es para ti.

 

 

 

LA ÚLTIMA CENA

 

Con el rojo vino de la tarde brindamos

y comimos el Emmental entre risas y abrazos.

Un techo alto: grandes ventanas dejaban ver el cóncavo azul del mar/cielo.

Una vez que la cena estuvo lista, nos sentamos:

reluciente vajilla (más de tres cubiertos siempre me han puesto nervioso, Señor). Éramos trece sin contar a la servidumbre. Vegetales al vapor, un aderezo a base de vinagre y pimiento estilo California, cordero al centro del plato (alquimia en la cocina,  sacrificio y elogio para los comensales de ese día).

Después, entrar en confianza, la garza del brazo derecho sosteniendo la copa.

Yo miraba extensas planicies en tus ojos, parvada de luz alzando el vuelo, cuando, después del tintineo, ofreciste en voz ALTA tu casa como quien ofrece su muerte. Te imaginé subiendo la escala metálica por donde ascienden los que se marchan sin aviso.

Se fueron yendo, una por una, las horas, y supe que el Traidor era el tiempo.

Trinitaria soledad la mía: sin ti, sin mí, sin nosotros dos. Nunca más.

Llegué hasta el balcón y descubrí que el mar cantábrico para mí: un dos tres, me decían las olas, un dos tres, dijo Cristo,

¡SALVACIÓN! para todos mis amigos

y para mí también.

 

 

Datos vitales

Jair Cortés (Calpulalpan, Tlaxcala, 1977) es poeta y traductor. Durante su infancia y adolescencia vivió en el puerto de Tuxpan, Veracruz, en donde inició su actividad literaria. Ha recibido las becas de la FLM y del FONCA. Juntó con Rogelio Guedea preparó y prologó el libro A contraluz. Poéticas y reflexiones de la poesía mexicana reciente. Autor de los libros A la Luz de la sangre, Tormental, Contramor, Caza (Premio Nacional de Poesía “Efraín Huerta” 2006) y Enfermedad de Talking (Glápgyras-Lunarena). Actualmente vive en San Pedro, Tlalcuapan, Tlaxcala.

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